RECETAS
Marinera murciana

Cada región española tiene su aperitivo de referencia. La gilda en el País Vasco. El matrimonio de anchoa y boquerón en el Cantábrico. La porra antequerana en Málaga. El pincho de tortilla en casi cualquier bar de cualquier ciudad. En Murcia, ese aperitivo es la marinera: una rosquilla crujiente con ensaladilla y una anchoa encima que lleva décadas presidiendo las barras de la región.
Origen e historia de la marinera murciana
La marinera murciana tiene un origen muy ligado a la cocina de barra. La versión más extendida sitúa su nacimiento en los años cuarenta del siglo XX, en los bares del centro de Murcia, donde la ensaladilla rusa empezó a servirse sobre pequeñas bases de pan para facilitar su consumo como aperitivo y comerla con la mano.
La receta clásica se corona con anchoa, de ahí su vínculo con el mar y con los pescados en salazón tan presentes en la despensa murciana. Cuando en lugar de anchoa lleva boquerón en vinagre se conoce como marinero, y cuando reúne anchoa y boquerón aparece el matrimonio murciano, otra de las tapas más conocidas de la región.
La rosquilla y la ensaladilla: las dos claves del plato
La marinera murciana tiene dos elementos fundamentales: la rosquilla y la ensaladilla. La rosquilla, también llamada cuca en Murcia, es una pieza salada, ovalada y muy crujiente, con suficiente estructura para sostener el relleno.
La ensaladilla murciana suele elaborarse con patata cocida, zanahoria, atún, huevo duro y mayonesa. Algunas versiones incorporan pimiento rojo asado, que aporta un punto dulce y algo de color.
Variantes de la marinera murciana
La anchoa es la opción clásica, pero la marinera admite algunas variaciones siempre que se respete su estructura básica. Puede prepararse con boquerón en vinagre, con anchoa y boquerón juntos o con otros pescados curados y ahumados.
En esta receta te proponemos una versión original y sorprendente: una marinera murciana con salmón ahumado. Su sabor, más suave y delicado que el de la anchoa, mantiene ese característico contraste salino y marino que combina a la perfección con la ensaladilla. Además, la loncha se adapta fácilmente a la forma de la rosquilla, lo que permite montar el aperitivo de forma muy sencilla y conseguir una presentación elegante, llamativa y diferente.
Para la ensaladilla
- 2 patatas medianas
- 1 zanahoria grande
- 1 lata de atún en aceite de oliva, escurrido
- 2-3 cucharadas de mayonesa
- Una pizca de sal
Para montar
- 100 g de Salmón Ahumado Suprême
- 12 rosquillas o cucas murcianas
- Galletas saladas finas, como alternativa
Cuece las patatas y la zanahoria. Ponlas en una cazuela con agua fría y una pizca de sal, y cocina a fuego medio hasta que estén tiernas, unos 20 minutos según el tamaño. Comprueba el punto con un cuchillo: debe entrar sin resistencia, pero la patata no debe deshacerse.
Deja enfriar las verduras antes de mezclarlas. Escurre las patatas y la zanahoria, y espera a que pierdan todo el calor. Este paso es importante para que la mayonesa mantenga su textura y la ensaladilla quede bien ligada.
Corta la patata y la zanahoria en dados pequeños. Intenta que tengan un tamaño regular para que la ensaladilla se reparta bien sobre la rosquilla. Si prefieres una textura más cremosa, puedes aplastar ligeramente parte de la patata con un tenedor.
Dispón en un cuenco la patata, la zanahoria y el atún bien escurrido y desmenuzado. Remueve con suavidad para no romper demasiado la patata.
Incorpora la mayonesa poco a poco. Empieza con dos cucharadas y mezcla con movimientos envolventes hasta que el conjunto quede ligado, pero con cuerpo. Si hace falta, incorpora una cucharada más. Rectifica de sal y reserva en frío al menos 30 minutos.
Saca el Salmón Ahumado Suprême de la nevera unos minutos antes de montar las marineras para que las lonchas sean más manejables y no estén excesivamente frías.
Monta cada marinera. Dispón una porción generosa de ensaladilla sobre cada rosquilla, ocupando la superficie central sin sobrepasar demasiado los bordes.
Termina con el salmón ahumado. Corta o separa las lonchas en porciones del tamaño de cada rosquilla y colócalas sobre la ensaladilla, doblándolas ligeramente para que se apoyen bien y la presentación sea llamativa.
Sirve de inmediato. La marinera está mejor recién montada, cuando la rosquilla mantiene su textura crujiente y la ensaladilla sigue fría.
- Pescado
- Huevo
- Gluten







