RECETAS
Salpicón de marisco (Versión con ahumados)
¿Sabías que antes de llenarse de gambas, pulpo o bogavante, el salpicón fue un plato de carne? Hoy cuesta imaginarlo lejos de una marisquería, servido frío en una fuente o esperando bajo las clásicas campanas de cristal de las barras de siempre, pero su historia empezó varios siglos antes de que supiera a mar.
Este plato que ha ganado protagonismo en los últimos años, es una delicia. Nuestra versión prescinde del marisco cocido de la versión clásica y trabaja con lo que nos define: salmón ahumado y bacalao ahumado, con pimiento verde, cebolla, pepinillo y alcaparras. Un salpicón fuera de lo convencional que gustará a todos en casa.
Del salpicón de carne al salpicón de marisco
El salpicón está documentado en España desde hace siglos. En 1611, Sebastián de Covarrubias lo definía como una preparación de carne picada y aderezada con sal, y Cervantes dejó también constancia de él en El Quijote, donde cuenta que Alonso Quijano cenaba “salpicón las más noches”.
Durante mucho tiempo fue una receta sencilla de aprovechamiento. El vinagre ayudaba a conservar el producto y, poco a poco, la preparación fue asociándose cada vez más al consumo en frío.
El salto definitivo al mar llegó durante el siglo XIX. En zonas como Andalucía occidental, donde ya existía una importante cultura de aliños y tapas frías, comenzaron a incorporarse mariscos cocidos. En Galicia, la abundancia de producto y el desarrollo de la industria conservera ayudaron a consolidar las versiones marineras.
Gambas, langostinos, pulpo… qué lleva un salpicón tradicional
No existe una única fórmula para preparar salpicón de marisco. Gambas, langostinos, pulpo, mejillones, buey de mar, centollo o bogavante pueden formar parte de la mezcla, solos o combinados según la receta.
Las verduras aportan el contrapunto fresco y crujiente. Cebolla o cebolleta, pimiento verde y rojo son probablemente las más habituales, aunque también se suelen emplear tomate, huevo cocido u otros productos según la zona y la casa.
Después está el aliño, que normalmente se prepara con AOVE, vinagre y sal, sin excesos. Un buen salpicón no debería quedar ni inundado en aceite ni dominado por el vinagre. Y necesita algo que muchas veces olvidamos en las recetas rápidas, reposo en frío, para que el aliño y el resto de sabores tengan tiempo de integrarse.
Con esa fórmula aparecen el salpicón de langostinos, el de pulpo y gambas, las versiones gallegas con diferentes mariscos o los salpicones de bogavante que encontramos en muchas mesas de celebración.
Cuando el salpicón se pasa al ahumado
Nuestra propuesta mantiene la idea del salpicón, pero cambia por completo el producto principal. En lugar de marisco cocido nos servimos de Salmón Ahumado Suprême y Bacalao Salvaje Ahumado en Aceite, dos productos, emblema de la casa, con texturas y perfiles diferentes que permiten elaborar un plato que no se parece a ningún otro.
Se trata de una alternativa especialmente interesante para quienes disfrutan del pescado pero quieren salir del salpicón tradicional de gambas o langostinos. Si quieres descubrir otros formatos, puedes consultar nuestra selección de salmón ahumado y de bacalao ahumado.
- 100 g de Salmón Ahumado Suprême
- 90 g de Bacalao Salvaje Ahumado en Aceite
- ½ pimiento verde italiano
- ½ cebolleta
- 3-4 pepinillos en vinagre
- 1 cucharada de alcaparras
Para la vinagreta
- 3 cucharadas de AOVE
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- Pimienta negra recién molida
- Sal, solo si fuera necesaria
Corta el Salmón Ahumado Suprême y el Bacalao Salvaje Ahumado en trozos de tamaño similar, de aproximadamente 1,5 cm. En el caso del bacalao ahumado, escurre ligeramente el aceite antes de cortarlo. Reserva ambos pescados en un bol.
Pica el pimiento verde, la cebolleta y los pepinillos en dados pequeños e incorpóralos al bol. Añade también las alcaparras previamente escurridas.
Prepara la vinagreta mezclando el AOVE con el vinagre de Jerez y una vuelta de pimienta negra. Prueba antes de incorporar sal, ya que los ahumados y las alcaparras aportan su propio punto salino.
Vierte la vinagreta sobre el salpicón y mezcla con suavidad, procurando no romper demasiado el pescado.
Cubre el bol y deja reposar en la nevera durante al menos una hora. Este tiempo permite que el aliño se integre con los ahumados y las verduras.
Saca el salpicón de la nevera unos minutos antes de servir y comprueba el punto de aliño. Puedes presentarlo en un bol o una fuente, solo o acompañado de pequeñas tostadas.
- Pescado








