RECETAS
Crema de coliflor sana y ligera

Si pensamos en coliflor, es fácil que la primera imagen sea la de siempre: hervida, con un poco de aceite o gratinada. Pero esta verdura da para bastante más y, cuando se convierte en crema de coliflor, cambia por completo: queda suave, cremosa y con un sabor delicado que encaja especialmente bien en los meses fríos.
La mejor temporada de la coliflor
Aunque hoy en día la encontramos todo el año, la coliflor está íntimamente ligada al otoño y al invierno. Es ahora cuando los mercados ofrecen ejemplares firmes y apretados, justo cuando más nos apetecen las recetas de cuchara. En formato crema, esta verdura resulta infinitamente más amable y sabrosa que simplemente hervida, logrando un cuerpo denso y cremoso sin necesidad de muchos añadidos.
Lo más habitual es servir la crema de coliflor caliente o templada, aunque también puede tomarse fría si se busca una preparación para épocas más calurosas. En ese caso conviene hacerla algo más ligera, porque al enfriarse la textura tiende a espesarse.
Más allá de su asombrosa versatilidad en los fogones, la coliflor es una auténtica joya nutricional que permite aligerar cualquier menú. Al estar compuesta en su mayor parte por agua, resulta un ingrediente ligero y muy bajo en grasas, ideal para disfrutar de un plato hondo y reconfortante sin ninguna sensación de pesadez.
Además, es una fuente excelente de fibra, vitaminas y antioxidantes, lo que convierte a esta crema no solo en un placer absoluto para el paladar, sino en el aliado perfecto para cuidarnos desde dentro.
El otoño también resulta perfecto para elaborar otras cremas donde verduras y ahumados funcionan a la perfección, como proponemos en esta crema de setas con salmón ahumado y huevo pochado, donde aprovechar al máximo otra de las reinas de la temporada.
Coliflor, manzana, puerro, calabaza… otras formas de prepararla
La receta básica necesita poco: coliflor, un fondo de cebolla o puerro, caldo y AOVE. La nata puede utilizarse para aportar una textura más untuosa, pero no es imprescindible emplearla.
Aunque la coliflor sigue siendo la protagonista, la base admite bastantes variaciones. Una crema de coliflor y manzana gana un punto fresco y ligeramente ácido, si le añadimos puerro resulta más suave y dulce y con zanahoria cambia tanto el sabor como el color.
Cuando llega el otoño, mezclarla con calabaza asada es un acierto rotundo para conseguir una crema densa y muy hogareña. También hace una pareja excelente con el brócoli para un acabado más vegetal, o con el calabacín si buscas aligerar la textura. Son pequeños giros que te permiten improvisar según la temporada o lo que ofrezca tu despensa.
Una crema saludable y completa
La crema de coliflor encaja muy bien dentro de una alimentación equilibrada y, gracias a la propia textura de la verdura, puede resultar consistente y saciante sin necesidad de incorporar demasiados elementos.
Aquí la completamos con nuestros Dados de Salmón Ahumado Suprême, un producto natural y sin conservantes, que aporta proteína de calidad y hace que el plato resulte más completo, saciante y sabroso.
El contraste llega con los acabados: coliflor dorada y almendra tostada, dos elementos que aportan textura y un punto tostado frente a la suavidad de la crema. Un hilo de AOVE termina de redondear el conjunto.
- 190 g de Dados de Salmón Ahumado Suprême
- 1 coliflor mediana, aproximadamente 800 g una vez limpia
- 1 cebolla
- 1 puerro, solo la parte blanca
- 800 ml de caldo de verduras
- AOVE
- Sal
- Pimienta blanca
Para terminar
- 8-10 ramilletes pequeños de coliflor reservados
- 30 g de almendra laminada
- Pimentón dulce o ahumado
- AOVE
Limpia la coliflor y separa los ramilletes. Reserva 8-10 pequeños para el acabado y trocea el resto.
Pela y pica la cebolla y el puerro.
Calienta un hilo de AOVE en una cazuela a fuego medio y pocha la cebolla y el puerro durante unos 8 minutos, hasta que estén blandos y transparentes. Incorpora la coliflor troceada, mezcla y añade el caldo.
Cocina durante unos 20 minutos, hasta que la coliflor esté completamente tierna. Retira del fuego y tritura hasta conseguir una crema fina. Si utilizas nata, incorpórala en este momento. Ajusta la textura con un poco más de caldo si queda demasiado espesa y rectifica de sal y pimienta blanca.
Mientras se termina la crema, dora los ramilletes de coliflor reservados en una sartén muy caliente con unas gotas de AOVE hasta que tengan pequeños puntos tostados. También puedes emplear un soplete para conseguir ese acabado.
Tuesta la almendra laminada en una sartén sin aceite, removiendo constantemente para que coja color sin quemarse. Retira en cuanto esté dorada.
Sirve la crema caliente en platos hondos y reparte por encima los Dados de Salmón Ahumado Suprême. Dispón también los ramilletes de coliflor dorada y la almendra tostada previamente picada.
Termina con un hilo de AOVE y una pizca de pimentón. Sirve de inmediato para mantener el contraste entre la crema y los acabados crujientes.
- Pescado
- Lácteos
- Frutos de cáscara







