RECETAS
Croquetas de bacalao ahumado

No se entiende la cocina española sin hablar de las croquetas. Pero lejos de lo que podamos pensar, no son exclusivas de nuestra cultura gastronómica. En Japón las llaman korokke y las rellenan de carne. En Bélgica, son famosas sus croquetas de gambas.Aquí, y también en Portugal, las croquetas de bacalao son uno de esos bocados capaces de conquistarnos.
Un clásico con sabor a mar
De cocinas familiares, de barras de bar y de restaurantes de renombre. Lo cierto es que pocas recetas representan mejor el espíritu de la cocina española. Aunque su origen se remonta a la Francia del siglo XIX, donde se preparaban con puré de patata, en España adoptaron su forma más conocida gracias a la bechamel.
A partir de ahí, se convirtieron en una receta popular que pasaba de generación en generación, con tantas versiones como casas. Y lo mejor es que se pueden elaborar de casi cualquier ingrediente: de queso, jamón ibérico, huevo, cocido e incluso de pescado, tanto fresco como ahumado, como estas croquetas de salmón ahumado.
Entre todas estas versiones, la croqueta de bacalao ocupa un lugar especial. Tradicionalmente se elabora con bacalao fresco o desalado, sobre todo en el norte de España y durante la Cuaresma. Es un bocado que combina sencillez y sabor, perfecto para aprovechar el pescado de manera diferente.
En muchas casas se elabora con cebolla pochada, ajo y perejil, y se finaliza con una bechamel suave que envuelve el bacalao en una textura cremosa. Después, solo queda el rebozado, el dorado perfecto y el primer bocado crujiente.
En Portugal es conocida como bolinho de bacalhau, una receta muy parecida, aunque con una textura más firme y una base de patata en lugar de bechamel. Allí, se sirven en tabernas, tascas y fiestas populares, convertidas en todo un icono nacional.
Nuestra versión de las croquetas de bacalao: con Bacalao Salvaje Ahumado
En Domínguez rendimos homenaje a las croquetas de bacalao, con una interpretación más gourmet. Empleamos nuestro Bacalao Ahumado en lonchas en aceite, un manjar que se elabora a partir de las mejores piezas de bacalao del mundo, tanto en el relleno como para coronar cada croqueta con una lámina fina cortada a cuchillo.
Así se convierte en un bocado sorprendente y exquisito, donde el ahumado natural aporta aroma y profundidad, mientras la bechamel casera mantiene su cremosidad característica. El toque final de pimentón redondea el sabor y añade un guiño visual y colorido.
- 130 g de Bacalao Salvaje Ahumado en aceite
- 20 g de mantequilla
- 20 g de harina
- 200 ml de leche entera
- Sal
- Pimienta
- Nuez moscada
- 1 huevo batido
- Pan rallado fino
- Aceite
- Pimentón dulce
Pica finamente el bacalao ahumado y resérvalo. En un cazo, funde la mantequilla, añade la harina y remueve durante un par de minutos. Incorpora la leche poco a poco, sin dejar de batir, hasta obtener una bechamel espesa y homogénea.
Añade el bacalao ahumado picado y mezcla hasta integrar por completo. Ajusta el punto de sal y nuez moscada.
Extiende la masa en una fuente, cúbrela con film y deja enfriar antes de refrigerar durante al menos 3 horas.
Forma las croquetas con ayuda de dos cucharas o con las manos, pásalas por huevo batido y pan rallado, y fríelas en aceite de girasol muy caliente hasta que queden doradas y muy crujientes.
Deja reposar sobre papel absorbente. Antes de servir, coloca una fina loncha de Bacalao Salvaje Ahumado sobre cada croqueta y espolvorea una pizca de pimentón.
- Pescado
- Gluten
- Lácteos
- Huevo







