RECETAS
Ensalada de tomate con Bacalao Ahumado

Pocos placeres existen como disfrutar de una buena ensalada de tomate. Parece una receta sencilla, casi obvia, hasta que llega el momento óptimo del tomate y adquiere una nueva dimensión.
Nos hemos acostumbrado a tenerlo todo el año, pero es en verano y, especialmente, al final de la temporada, cuando las huertas dan los ejemplares más sabrosos: tomates con pulpa carnosa, acidez equilibrada, dulzor y ese aroma tan reconocible.
El tomate es, además, una de las bases de nuestra cocina. Está en el sofrito, en las salsas, en los guisos, en el pan con tomate, en gazpachos, salmorejos… Cuando está en su punto, una buena ensalada de tomate no necesita demasiado, pero existen algunos productos que elevan todavía más el bocado como hoy te contamos.
El tomate de temporada: cuándo está en su mejor momento
La temporada del tomate en España se concentra entre los meses de verano y el inicio del otoño. Aunque hoy podamos encontrar tomate prácticamente durante cualquier mes, los ejemplares de temporada suelen tener más sabor, mejor textura y una pulpa más aromática.
En una ensalada de tomate, la calidad del producto se nota enseguida. Un tomate demasiado acuoso puede soltar mucho jugo y perder presencia en el plato, uno poco maduro quedará plano de sabor, mientras que uno pasado puede deshacerse al cortarlo. Lo ideal es buscar tomates maduros, pero firmes, con buena carne.
Variedades para preparar una ensalada de tomate
La variedad define mucho el resultado de una ensalada de tomate. El tomate rosa, como el de Barbastro o el de Tudela, es carnoso, suave y muy agradable para cortar en rodajas gruesas. El tomate de rama tiene un perfil equilibrado y funciona bien en recetas sencillas con aceite y sal. El tomate pera, con menos agua y más pulpa, es una buena opción cuando buscamos una ensalada que no suelte demasiado jugo.
Los tomates cherry también son muy interesantes en ensaladas. Pueden emplearse rojos, amarillos, naranjas o de variedades más oscuras, como los tipo kumato, para sumar contraste de color y pequeños matices de dulzor y acidez. Combinarlos con tomates grandes en rodajas permite conseguir una ensalada más completa, tanto en sabor como en presentación.
La ensalada de tomate con bacalao ahumado
Precisamente eso es lo que proponemos en esta receta. Una ensalada de tomate de colores como forma sencilla de aprovechar diferentes variedades en un mismo plato y potenciar así todo el sabor.
Esta ensalada de tomate admite muchos acompañamientos, pero funcionan especialmente bien aquellos que aportan contraste. Las anchoas, aceitunas, el bonito, el queso fresco, la cebolla dulce o los pescados ahumados son algunas de las combinaciones más habituales y que, por supuesto, mejor funcionan.
En esta ensalada de tomate de colores el protagonista es el Bacalao Salvaje Ahumado en Aceite, una delicia que se corta en finas lonchas a mano por nuestros expertos y que aporta un punto salino y aromatizado especial que encaja muy bien con el dulzor natural del tomate. Además, el aceite del propio envase puede utilizarse como parte del aliño.
- 130 g de Bacalao Salvaje Ahumado en Aceite
- 2 tomates rosas grandes
- Un puñado de tomates cherry de colores: rojos, amarillos, verdes o naranjas
- AOVE
- Aceite del propio envase del bacalao
- Sal en escamas
- Pimienta negra
Lava y seca bien los tomates. Corta el tomate rosa en rodajas de medio centímetro con un cuchillo bien afilado. El tomate de temporada tiene mucho jugo, y un cuchillo sin filo puede aplastarlo en lugar de cortarlo.
Distribuye las rodajas de tomate en la fuente, cubriendo toda la superficie y solapándolas ligeramente para crear una base amplia y uniforme.
Parte los tomates cherry por la mitad y repártelos sobre las rodajas de tomate. Mezcla los colores para que el conjunto tenga más contraste visual y distintos matices de sabor.
Saca el Bacalao Salvaje Ahumado en Aceite de la nevera unos minutos antes de montar. Enrolla cada loncha ligeramente y colócala sobre el tomate, procurando que quede bien repartida por toda la ensalada.
Aliña con un poco del aceite del propio envase del bacalao ahumado y, si hace falta, completa con un hilo de AOVE. Este aceite funciona muy bien en la ensalada porque recoge parte del aromatizado único de Domínguez y se integra perfectamente con el jugo del tomate.
Termina con sal en escamas sobre el tomate, no directamente sobre el bacalao, y añade una vuelta de pimienta negra.
- Pescado







