RECETAS
Pasta carbonara con salmón ahumado

Hay platos que cruzan fronteras, y que, desde su lugar de origen, se trasladan a todas partes. La pasta carbonara es uno de ellos. Esta receta tradicional de la cocina italiana, originaria de Roma, se ha ganado un hueco en hogares de todo el mundo, y también como plato estrella de multitud de restaurantes italianos.
Su combinación original se prepara con guanciale, yema de huevo, queso pecorino y pimienta negra. Nada de nata, por si había dudas. Habitualmente asociada a los espaguetis carbonara, esta salsa universal combina a la perfección con todo tipo de pastas; como tallarines, tagliatelle e incluso con variantes de cada región que aportan un toque único.
Con el tiempo, esta receta ha inspirado versiones creativas, sin perder su esencia, para conquistar a todo el que la pruebe. Y entre todas ellas, una reinterpretación inesperada que llega desde la otra punta del mundo: la pasta carbonara japonesa, más conocida como udon carbonara.
Los nipones tienen ese don de reinventar un plato y perfeccionarlo como ningunos. En Tokio, concretamente en el barrio de Harajuku, han conseguido viralizar su particular versión de la carbonara, al más puro estilo asiático.
Esta receta, con una salsa que respeta la base italiana, da un giro apostando por noodles udon en vez de espaguetis y un poco mantequilla para redondear el conjunto. Con ella, se consigue una salsa cremosa y con cuerpo, en la que el queso y el huevo siguen siendo protagonistas, pero con un sabor más suave y una textura más cremosa.
La principal diferencia con la receta original de la pasta carbonara es el uso del udon, un fideo grueso, blanco y ligeramente elástico, elaborado a base de harina de trigo, agua y sal. Su textura firme lo hace ideal para platos reconfortantes, ya sea en sopas, preparaciones frías con verduras e incluso pasta.
En Japón, el udon es un básico. Tan presente en el día a día como el arroz o el miso, y tan querido que en muchas regiones han desarrollado sus propias versiones. Desde el Sanuki udon de Kagawa, más compacto, hasta el Kitsune udon de Osaka, que habitualmente se acompaña con tofu frito dulce y algas marinas.
Descubre nuestra versión de la pasta carbonara japonesa
Inspirada en esta adaptación japonesa, nuestra propuesta da un paso más allá al sustituir la proteína original, el guanciale, por Dados de Salmón Ahumado, una alternativa más ligera, fresca, saludable y un sabor único que se integra con armonía en la base cremosa de la salsa.
Aunque pueden emplearse otros formatos —como el lomo o el salmón ahumado en lonchas—, los dados resultan especialmente prácticos por su tamaño.
El resultado es una pasta carbonara casera diferente, refinada y con nuestro salmón ahumado como auténtico protagonista.
- 180 g de udon o pasta larga (espaguetis, tallarines o tagliatelle).
- 95 g de Dados de Salmón Ahumado.
- 3 yemas de huevo (2 para la salsa y 1 para la presentación final).
- 40 g de queso parmesano rallado (o pecorino si se busca más intensidad).
- 1 cucharada pequeña de mantequilla sin sal para elaborar la salsa y un dado para servir.
- Pimienta negra al gusto recién molida.
- Sal al gusto.
Cocer la pasta siguiendo las indicaciones del envase. En el caso del udon, bastará con escaldarlo durante dos o tres minutos, para que quede en su punto perfecto. Si se opta por pastas largas como espaguetis, tallarines o tagliatelle, lo ideal es dejarlas al dente para preservar la textura.
En un bol, mezclar 2 yemas de huevo con el queso rallado y una pizca generosa de pimienta negra recién molida. Esta mezcla es la base de la salsa carbonara con huevo, cremosa y equilibrada, sin necesidad de nata ni otros añadidos.
Escurrir la pasta, atemperarla e incorporarla a la mezcla de yemas y queso, removiendo con energía para que el calor residual emulsione la salsa de forma natural. Añadir una cucharadita de mantequilla en este momento aportará brillo y suavidad. Si la mezcla queda demasiado espesa, se puede incorporar una cucharada del agua de cocción para aligerarla ligeramente.
Sacar los Dados de Salmón Ahumado del frigorífico justo antes de servirlos. Gracias a su corte y tamaño perfecto, se integran fácilmente y aportan un sabor elegante y equilibrado.
Servir en un bol, colocando con cuidado una yema de huevo en el centro. Añadir un dado pequeño de mantequilla y coronar con una porción generosa de queso rallado y un toque de pimienta negra recién molida. Finalmente, disponer los Dados de Salmón Ahumado sobre la pasta. El resultado es una presentación equilibrada y muy visual, que anticipa la mezcla de sabores a cada bocado.
- Pescado.
- Huevo.
- Lácteos.
- Gluten.
- Trigo.







