RECETAS
Crema de espárragos blancos

La crema de espárragos blancos es uno de esos primeros platos que tienen más historia de la que aparentan. Las cremas de verdura forman parte de la cocina europea desde el siglo XVIII, cuando las salsas ligadas con nata empezaron a sustituir a los potajes más densos de la tradición medieval.
Esta en concreto, la crema de espárragos se asocia a la alta cocina francesa del XIX y fue adoptada rápidamente por la mesa de celebración española, donde el espárrago blanco ya era un producto de prestigio.
El espárrago blanco: temporada y sabor
El espárrago blanco es el mismo brote que el espárrago verde, pero se cultiva bajo tierra para evitar la exposición a la luz. Al no producir clorofila, mantiene su color claro y desarrolla una textura más tierna, con un sabor delicado y ligeramente amargo.
Su temporada natural va de abril a junio, aunque en conserva está disponible durante todo el año. En España, los espárragos de Navarra con Denominación de Origen Protegida son una de las referencias más reconocidas por su calibre, su yema compacta y su textura firme.
Otras formas de preparar espárragos blancos
En crema o sopa es donde el espárrago blanco luce más, pero el producto da mucho más de sí. Los espárragos gratinados son una forma clásica de servirlos como entrante caliente. Los rollitos de salmón ahumado rellenos es una propuesta fría y muy fácil de montar. Mientras que el salmón ahumado con espárragos es quizás la combinación más elegante de las tres.
Qué combina bien con la crema de espárragos blancos
La crema de espárragos blancos admite muchos acabados. El polvo de jamón ibérico es el acompañamiento más tipico ya que aporta un punto salado y crujiente, pero no el único. Los piñones tostados dan textura, unas gotas de aceite de trufa la llevan a un registro más aromático y el cebollino fresco ayuda a terminar el plato con un toque fresco.
En esta receta proponemos servirla con salmón ahumado, en concreto con nuestros Dados de Salmón Ahumado Suprême, dispuestos al final sobre la crema atemperada. Es un corte cómodo para este tipo de platos y cremas porque permite repartir bien el salmón ahumado en cada cucharada y aporta un matiz aromático que eleva la receta.
- 95 g de Dados de Salmón Ahumado Suprême 95 g
- 500 g de espárragos blancos frescos o 1 lata grande en conserva, escurrida
- 1 cebolla mediana
- 1 patata pequeña
- 600 ml de caldo de verduras
- 100 ml de nata líquida
- AOVE
- Sal
- Pimienta blanca
- Cebollino fresco para terminar
Si te sirves de espárragos frescos, pela los tallos desde la mitad hacia abajo con un pelador de verduras para retirar la capa exterior más fibrosa. Corta y desecha el extremo duro de la base, unos 3 cm, y trocea el resto en piezas de 3-4 cm. Si son en conserva, escúrrelos bien y sécalos con papel de cocina antes de usarlos.
Calienta un hilo de AOVE en una cazuela a fuego medio. Incorpora la cebolla picada fina y cocínala durante 8-10 minutos, sin que llegue a dorarse, hasta que esté blanda y transparente.
Pela la patata, córtala en dados pequeños y rehógala con la cebolla durante un par de minutos. Ayudará a dar cuerpo a la crema sin que resulte pesada.
Incorpora los espárragos troceados y el caldo de verduras. Cocina a fuego medio durante 15-18 minutos, hasta que el espárrago esté completamente tierno. Comprueba el punto con la punta de un cuchillo.
Tritura y cuela la crema hasta obtener una textura lisa. Después, pasa la crema por un colador fino con ayuda de una espátula para eliminar posibles fibras del espárrago y conseguir un resultado más suave.
Devuelve la crema a la cazuela, incorpora la nata líquida y calienta a fuego suave, sin que llegue a hervir. Rectifica de sal y pimienta blanca.
Reparte la crema caliente en platos hondos y deja atemperar. A continuación, dispón los Dados de Salmón Ahumado Suprême directamente sobre la superficie.
Termina la receta con cebollino fresco picado, unas puntas de espárrago y un hilo de AOVE. Lleva a la mesa al momento. Esta crema funciona mejor recién servida, cuando mantiene el contraste entre la base ligeramente atemperada, el salmón ahumado frío y el acabado fresco del cebollino.
- Pescado
- Huevo
- Lácteos.







