RECETAS
Gilda clásica o vasca con bacalao ahumado

La gilda clásica es uno de esos bocados que explican por sí solos lo que nos gusta de la cultura del aperitivo. Con carácter y para comer de un bocado, nació en los bares del País Vasco y desde entonces se ha convertido en un clásico del picoteo, un pincho sencillo que demuestra que con pocos ingredientes bien elegidos se puede conseguir un sabor increíble.
Su fuerza está en el contraste. La gilda clásica juega con lo salino, lo ácido y ese punto alegre que aporta la piparra. Es un bocado rápido y muy reconocible, de los que son ideales para abrir apetito. Por eso sigue siendo una referencia en barras, tabernas y mesas informales, dentro y fuera del norte.
Qué es la gilda vasca y por qué se llama así
La gilda vasca se elabora tradicionalmente con aceituna, anchoa y piparra ensartadas en un palillo. Con ello se consigue un aperitivo intenso y muy equilibrado, donde cada ingrediente tiene una función clara.
Su nombre, como tantas veces se ha contado, remite al personaje de Rita Hayworth en Gilda, la película de Charles Vidor, con la que triunfó en 1946. Como decían, el pintxo era igual que su personaje: verde, salada y un poco picante. Una definición que, en realidad, sigue describiendo muy bien el espíritu de esta receta.
Con el tiempo, la gilda clásica ha dado lugar a muchas versiones. Algunas incorporan boquerón, otras suman encurtidos distintos o juegan con pescados ahumados. Esa capacidad de evolucionar sin perder su identidad es precisamente lo que la ha mantenido viva en tantos recetarios. No hay duda además, de que vive un momento de gloria.
Dos clásicos vascos en un mismo bocado
En esta propuesta unimos dos referencias muy nuestras: la gilda y el bacalao. Si la primera representa el aperitivo de barra por excelencia, el segundo forma parte de la memoria gastronómica del norte desde hace generaciones. Unirlos en una misma receta tiene todo el sentido.
Nuestra versión: llevar el bar a casa
Nuestra propuesta de gilda clásica se elabora con Bacalao Ahumado en aceite, aceituna negra, piparra y pimiento rojo asado sobre una rebanada de pan tostado. De esta forma se mantiene la esencia del aperitivo vasco, pero con un giro más suave, elegante y muy fácil de replicar en casa.
Es una propuesta perfecta para servir como entrante, para montar una bandeja de aperitivos o simplemente para darse el gusto de llevar el bar a casa. Si te apetece seguir explorando este universo de gildas con sabor Domínguez, también puedes descubrir otras ideas como la gilda de bacalao ahumado, las gildas caseras de anchoa y boquerón y la original gilda de salmón ahumado.
- 120 g de Bacalao Ahumado en lonchas en aceite
- 4 rebanadas de pan rústico
- 4 piparras
- 4 aceitunas negras
- 1 pimiento rojo asado
- Aceite del propio bacalao ahumado
- 4 palillos o brochetas pequeñas
Corta el pan en rebanadas y tuesta hasta que queden crujientes por fuera, pero todavía tiernas en el interior.
Lamina el pimiento asado en tiras y escurre bien las piparras para que el montaje quede limpio y equilibrado.
Corta por la mitad las lonchas de Bacalao Ahumado para que sean más fáciles de montar.
Inserta en cada palillo una aceituna negra, seguida de una loncha de Bacalao Ahumado. Sigue con una tira de pimiento asado, otra loncha de Bacalao Ahumado y termina con la piparra como toque final de la gilda tradicional.
Dispón cada gilda sobre las tostas y termina con unas gotas del aceite del propio Bacalao Ahumado sobre cada pieza justo antes de servir. Ese aceite, aromatizado durante la conservación, aporta brillo y refuerza el sabor del propio pescado.
- Gluten
- Pescado














