RECETAS
Korokke o croquetas de patata japonesas

Los españoles tenemos las croquetas. Los italianos, los supplì o las crocchè di patate. Incluso los belgas hacen su propia versión de kroketten. Con todo ello, la croqueta, ese bocado tan interpretado en muchas partes, llegó también a Japón y lo hizo con su propia versión, las korokke.
También conocidas como croquetas de patata japonesas, son uno de esos bocados que, aun siendo poco habituales en nuestro recetario, resultan sorprendentemente familiares: crujientes por fuera, cremosas por dentro y pensadas para comerse en apenas un par de bocados.
Korokke, cuando la croqueta se japoniza
En Japón forman parte del día a día. Cuando pensamos en croquetas japonesas, lo más habitual es que venga a la cabeza las croquetas de pulpo -los famosos takoyaki- que se elaboran con harina de trigo y pulpo. Sin embargo, no es ni mucho menos la única.
Las korokke son una de las versiones más populares y tienen su propio recorrido dentro de la cocina japonesa. Su origen está ligado a esa categoría que se conoce como yoshoku, que es la cocina con influencia europea de finales del siglo XIX, cuando Japón incorporó técnicas y recetas occidentales a su gastronomía.
A partir de ahí, la croqueta evolucionó hacia una versión propia, más ligera, donde la patata se convierte en la base principal y el rebozado de panko aporta ese crujiente tan característico. ¿El interior? Se acompaña de ternera, pollo, guisantes, pescado e incluso queso.
Se venden en puestos callejeros, en supermercados y en pequeños restaurantes, y suelen disfrutarse recién hechas, calientes, casi siempre sin demasiados adornos. Precisamente por esa sencillez, son una base perfecta para reinterpretar y jugar con otros sabores.
Nuestra versión: patata, salmón ahumado y un toque fresco
A diferencia de la croqueta clásica que conocemos en España, elaborada a partir de bechamel, la korokke se prepara con patata cocida y machacada. Esto da lugar a un interior menos untuoso y más compacto, que combina muy bien con ingredientes frescos y toppings añadidos en el último momento.
Y aunque en España somos muy de croquetas clásicas como las de bechamel y salmón ahumado o las croquetas de bacalao, que aquí reinterpretamos con nuestro Bacalao Salvaje Ahumado, en esta receta partimos de una korokke de patata clásica, dorada y crujiente.
La coronamos con Sashimi de Salmón Ahumado -nuestro corte asiático de salmón ahumado–, una crema de aguacate suave y un toque de huevas de tomate, que aportan frescor y un toque colorido al conjunto.
Con todo ello, conseguimos un bocado original, poco común y muy llamativo, perfecto para una cena de inspiración asiática o como aperitivo diferente. Una forma de unir dos culturas gastronómicas a través de un formato tan universal como la croqueta.
Para las korokke
- 120 g de Sashimi de Salmón Ahumado
- 500 g de patatas
- Sal
- Harina
- 1 huevo
- Panko
- Aceite para freír
- Huevas de tomate
Para la crema de aguacate
- 1 aguacate maduro
- Unas gotas de zumo de limón
- Sal
Cuece las patatas enteras, con piel, en agua con sal hasta que estén tiernas. Escurre, deja templar, pela y machaca hasta obtener un puré homogéneo. Ajusta de sal y deja enfriar.
Forma porciones con el puré y dales forma de cilindro o bola. Pásalas primero por harina, después por huevo batido y, por último, por panko -pan rallado japonés-, presionando ligeramente para que el rebozado se adhiera bien.
Fríe las korokke en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y el rebozado quede crujiente. Retíralas y deja que escurran sobre papel absorbente.
Tritura el aguacate y mezcla con zumo de limón y una pizca de sal, hasta obtener una crema suave.
Coloca un corte de Sashimi de Salmón Ahumado sobre cada una de las croquetas.
Decora con crema de aguacate y unas huevas de tomate.
- Pescado
- Huevo
- Gluten







