RECETAS

Huevos rotos o estrellados con patatas

Huevos rotos
dificultad
Fácil
duracion
25 min
cantidad
2 personas
calorias
808 Kcal

Los huevos rotos, también conocidos como huevos estrellados, son un plato típico de la gastronomía española. En Andalucía, cuando los huevos fritos se sirven con algún acompañamiento, también reciben el nombre de huevos esgonciaos.

La primera referencia de este plato se atribuye a Cervantes, quien lo menciona en El Quijote como “duelos y quebrantos”. Esta receta manchega se considera antecedente de lo que actualmente conocemos como huevos rotos con patatas. Los huevos forman parte de nuestra cocina desde hace siglos y, de hecho, protagonizan obras tan conocidas como Vieja friendo huevos, de Velázquez.

Huevos rotos clásicos: jamón, gulas, gambas al ajillo y mucho más

La receta clásica consiste en patatas fritas, huevos fritos y jamón ibérico. Tres elementos sencillos que funcionan especialmente bien juntos: las patatas sirven de base, el jamón aporta su punto salino y la yema líquida termina mezclándose con todo cuando llega el momento de romper los huevos.

Con el paso de los años, los huevos rotos se han convertido en un imprescindible de bares y restaurantes y han aparecido multitud de versiones. Las gulas son uno de los acompañamientos más populares, pero también es frecuente encontrarlos con morcilla, chorizo, chistorra, pimientos del Padrón, foie gras e incluso gambas al ajillo, una versión que se ha popularizado.

Entre sus variantes están además los llamados huevos cabreados, que incorporan un punto picante, normalmente con pimentón o alguna salsa. Cambia el acompañamiento, pero hay algo que permanece: la yema debe quedar líquida, porque romperla sobre las patatas y mezclarla con el resto es precisamente lo que da sentido al plato.

Con qué acompañar los huevos rotos

Jamón, embutidos, verduras, gulas… Los huevos rotos admiten muchos acompañamientos, especialmente productos con un punto salino o intenso que contrasten con la suavidad de la patata y la cremosidad de la yema.

Nuestra propuesta cambia el jamón por salmón ahumado. Su textura y su sabor ahumado son perfectos para llevar este clásico hacia un registro diferente, sin complicar la receta.

En este caso empleamos Dados de Salmón Ahumado Suprême, un producto natural y sin conservantes. Su formato permite repartirlos fácilmente por todo el plato para que haya salmón ahumado en cada bocado, pero esta receta también puede prepararse con otros cortes de nuestra gama de salmón ahumado, como lonchas o lomo cortados al gusto.

Para quienes disfrutan de la combinación de huevo y salmón ahumado, también puedes probar nuestros huevos revueltos cremosos, los huevos Benedict con salmón ahumado o estos huevos rellenos de salmón ahumado.

La patata perfecta para los huevos rotos

Para que el resultado sea el adecuado, conviene utilizar patatas apropiadas para freír, preferiblemente una variedad agria, como la Monalisa, que se caracteriza por ser compacta y de maduración tardía. Entre las más habituales están también variedades como Baraka, Kennebec, Bintje o Nagore.

Las patatas pueden cortarse en bastones, cubos, gajos o paja, según el resultado que busquemos. En esta receta optamos por hacerlas tipo chips, en láminas finas que quedan crujientes y permiten recoger fácilmente la yema.

Para cocinarlas, se pueden freír en aceite de oliva virgen extra o de girasol. También es posible preparar las patatas en freidora de aire, una alternativa que necesita menos aceite y permite mantener ese punto crujiente que buscamos.

INGREDIENTES
ELABORACIÓN
Paso 1

Pela las patatas y córtalas en láminas finas tipo chips. Lávalas bajo el grifo para eliminar parte del almidón y sécalas muy bien con papel de cocina antes de añadir una pizca de sal. Este último paso es importante para evitar salpicaduras y favorecer que queden crujientes.

Paso 2

Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio. Fríe las patatas durante unos minutos hasta que estén prácticamente cocinadas, pero todavía sin dorar demasiado. Retíralas, sube el fuego y vuelve a freírlas durante 1-2 minutos para conseguir un acabado más crujiente. Escurre sobre papel de cocina. Si prefieres hacerlas en air fryer, mezcla las láminas de patata con un poco de AOVE y cocínalas a 180 °C durante 12-15 minutos, moviendo la cesta a mitad de cocción. Después, sube a 200 °C durante 2-3 minutos para que terminen de dorarse y queden más crujientes.

Paso 3

Distribuye las patatas en el plato de servicio, formando una base uniforme. Déjalas en un lugar templado mientras preparas los huevos para que no pierdan temperatura.

Paso 4

Con el aceite bien caliente, casca los huevos -a temperatura ambiente- directamente en la sartén. Fríelos durante aproximadamente 20 segundos sin moverlos para que se forme la característica puntilla alrededor de la clara. La yema debe quedar líquida.

Paso 5

Dispón los huevos sobre las patatas con cuidado para no romper todavía la yema. Añade sal y si quieres, un toque de pimienta negra molida al gusto.

Paso 6

Justo antes de servir, reparte los Dados de Salmón Ahumado Suprême recién sacados de la nevera sobre los huevos y las patatas. Rompe las yemas en la mesa y mezcla ligeramente el conjunto, para que impregnen las patatas y atemperen el salmón con el calor residual.

ALÉRGENOS
  • Pescado
  • Huevo
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